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23/04/05 11:12 am.
"Adiós a Longbridge"
El último gentleman de la industria automotriz está a punto de decir adiós. MG
Rover cierra su única planta y termina el montaje de sus autos.
Powerby©.-
MG Rover ha estado un siglo “al servicio de su Majestad”, ha dado a luz
modelos como el Cíclope, el Mini o el Range Rover. Fue vendida por tan sólo 10
libras y, ahora, su quiebra podría incluso costarle el puesto de primer ministro
a Tony Blair.
Ante todo, clase. Han montado los coches que
conducía personalmente la mismísima reina de Inglaterra. Ha contado con berlinas
capaces de desafiar a los trenes de la época. Ha reunido en una sola fábrica
joyas de la automotriz como el Mini, el Range Rover o los más bellos Jaguar. Ha
sobrevivido a dos guerras mundiales, ha resucitado varias veces de la
bancarrota... No hace ni cinco años, fue valorada en apenas 10 libras y, ahora,
su más que previsible fin podría costarle la reelección al primer ministro
británico, Tony Blair.
Es MG Rover, una marca centenaria que representa
las luces y las sombras de la automotriz inglesa. De hecho, si desaparece,
Inglaterra se uniría a Canadá en el “triste” honor de ser los únicos países del
G-8 sin fabricantes de autos autóctonos. La cuna del Mini, del Land Rover, de
Jaguar o de Bentley ya no tendría ningún constructor generalista “made in UK”.
Todas las firmas estarían en manos extranjeras.
Pero parece inevitable. Ya se ha declarado en
suspensión de pagos y ha empezado los despidos de las 5.000 personas que
trabajaban en su única planta: Longbridge. Sus actuales dueños (un holding de
empresarios bautizado como Phoenix Venture) llevaban meses en negociaciones con
la china Shanghai Automotive Industry Corporation (SAIC). Ésta se ha hecho con
los derechos de los modelos Rover 45 y Rover 75, pero no ha querido saber nada
de la planta inglesa, ni de la compañía.
Probablemente, ahora MG Rover se ponga a la venta
por partes (y muchos temen a qué precio) y, si sus modelos continúan
fabricándose, previsiblemente lo harán en China. MG podría “independizarse”: ya
hay muchos interesados en hacerse con esta marca deportiva.
MG Rover
En
realidad, todo empezó en Conventry. Allí, había una empresa dedicada a montar
bicicletas; había sido fundada en 1877 por John Kemp Starley y William Sutton.
En 1901, ya se atrevía con triciclos eléctricos y, en 1904, tenía listo su
primer coche: con un único cilindro que producía 8 CV, su chasis era una especie
de “columna vertebral” y había sido diseñado por Edmund Lewis.
Luego, todo fue trepidante. De un cilindro se
pasó a cuatro, los motores de motocicletas fueron adaptados a pequeños coches y
Rover consiguió sacar al mercado modelos muy populares, tanto por precio como
por diseño. Ni siquiera la Primera Guerra Mundial conseguía parar a la compañía,
que se dedicó durante esos años a montar camiones y motocicletas para los
ejércitos británico y ruso.
Sin embargo, pronto experimentó un cambio. Sus
modelos se iban haciendo cada vez más exclusivos: el P3, el P4, que fue apodado
“cíclope” por su gran parrilla y faro antiniebla central...
En 1948, Rover sorprendía al mundo con el
lanzamiento de la marca Land Rover y, en 1950, ponía a prueba al Jet 1, el
primer automóvil con motor de turbina de gas. Según aseguran, fue realizado
gracias a la experiencia que lograron en la Segunda Guerra Mundial fabricando
motores de aviones.
¡Y cómo olvidarnos del P5! Esta berlina estaba
frecuentemente “estacionada” frente al número 10 de Downing Street, residencia
de los primeros ministros, ya que fue durante años el auto oficial de diversos
jefes de estado, ministros y reconocidos empresarios.
En 1952, los gigantes del automóvil Herbert
Austin y William Morris unieron fuerzas para constituir la British Motor
Corporation, antecesora del grupo MG Rover. Aquella empresa, que pasó a llamarse
en 1968 British Leyland Motor Corporation (agrupaba firmas como Austin, Morris,
Jaguar y MG), llegó a ser tan pujante que superó en ventas varias veces a su
rival estadounidense Ford.
Orgullo
vikingo
Cuando crearon su primer triciclo,
lo presentaron como un vehículo para “vagar” por el campo. De ahí viene el
nombre de Rover (precisamente, "to rove" es “vagar” en inglés). La expresión se
hizo tan popular que pasó a bautizar a todos los modelos de la marca. En 1922,
ofrecían un curioso extra: un pequeño vikingo para adornar el radiador. ¿Por
qué? Sencillamente, porque creían que “los vikingos eran los auténticos
vagabundos”.
En los años 30, estos guerreros ya
se habían “apoderado” del logo y el Drakkar (el barco vikingo).
Adorno que desde
entonces llevan todos los Rover.
Longbridge, la fábrica del mundo
En la fábrica de Longbridge se unieron un
conglomerado de poderosas marcas: allí fabricaron Austin, Jaguar, Morris... Allí
vieron la luz modelos como el Land Rover, el Mini o los coches que James Bond
conducía en algunas de sus películas. Esta planta fue la más importante factoría
de Europa durante décadas. Ahora, era la única en manos inglesas y contaba con
más de 5.000 empleados.
MeCh
Powerby©. Donde la pasión vive.
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