
1/09/05
11:07 pm.
"Gracias 'Don', gracias viejo!"
Ramón "Teté, Tete o el Pato" Charnelli, según le decían las
distintas generaciones de amigos que lo trataron, un apasionado como pocos por
los autos, un tipo que no lo demostraba mucho, pero que con sus actitudes de
estar cerca de la actividad sea en una institución organizando carreras o en una peña, metiendo la mano -sus manos- en el auto de un amigo o simplemente
colaborando con otros, hasta inventando cosas, metió en mí esta pasión.

La cupé Ford, Alfredo, un
amigo, y él en Madariaga |
Powerby© Donde la Pasión vive!... así reza el slogan
de nuestro sitio y así
siempre fue la "pasión!" de mi padre que la supo transmitir "tal vez
sin querer" a sus hijos, a mis queridos hermanos, llevándolos a carreras, a
talleres, o su taller de Chapista y herrería -de los de antes- o a la escuela técnica,
la ENET Nº1 de Gral. Madariaga, donde fue jefe de taller y maestro de
hojalatería.
En mí creo que pegó más fuerte por iguales circunstancias y por más cosas
en común, nuestros silencios -que decían mucho-, por las miradas, por las
calenturas, por las ganas de ir a fondo, por nuestra otra pasión, los aviones
-fuiste presidente del Aeroclub local- y
el aeromodelismo, aunque una no la viví -soy el más chico de siete-, su época
de "motoquero", si existía el término en esa época, y su querida Norton 650 modificada por él para caminar más -tenía una corona más grande-, además
del amor por mi tierra, Madariaga y Argentina, por el tango -tanguero del alma,
si habrá sacado viruta- y el folclore tradicional.

La cupe Ford Nº 56 que él
construyó, junto a otra |
Mi padre me construyó -en metal- una réplica del
auto del "Aguilucho" Oscar Gálvez, el Alfa 3800 con el que ganó en Palermo -a los extranjeros
y al "Chueco"-, a pedales 1:3 o 1:4 y luego otros de arrastre a escala 1:10
"free o de zonales", que el tiempo -y mi vehemencia- también se las
llevó. Me enseñó a manejar de muy niño en su falda -como tantos padres-,
que me permitió de muy chico conducir en ruta en cada viaje largo -en cada
vacaciones- por su querido país -con la irresponsabilidad de dejar
manejar a un menor sin carnet, mientras él dormía, pero con la seguridad del
padre que confía en su hijo. Fue cómplice de las robadas del auto -en sus
siestas-, y de no ver la aguja de presión de aceite por el piso, luego de que se
levantaba de su corto descanso de 45 minutos para volver a ir a la escuela, de
taparme ante la policía que me esperaba en tal o cual cuadra o curva por mis excesos
de velocidad y quemada de caucho -si hasta salió él "tomando las precauciones
del caso" a hacer trompos o tirar cambios para que vean que no era yo,
contado por los mismos policías, todos vecinos de mi querido pueblo-.

La cupé Ford Nº 56 y otras
en el homenaje a Latuf |
Fuimos a cientos de carreras de TC, TN, organizada por ellos -la entidad de
automovilismo Madariaguense que era miembro- o no y zonales, hasta me
llevó a ver al "Lole" Reutemann correr en la Máxima. Me pagó el curso de Jorge
Omar del Río, me mandó el dinero en un sobre -estaba en La Plata por la
Facultad- con una carta inolvidable -única-, de lo difícil que era el ambiente
del automovilismo y que me deseaba lo mejor; pero no fue el ambiente -Jorge, un
señor-, fui yo que no me sentí cómodo en ese FR en el bello autódromo de
Buenos Aires; por bancarme cuando estudiaba Diseño industrial -que no terminé
y que tanto te habrá dolido- y por enseñarme muchas cosas más, desde soldar, forjar o
moldear la chapa, amar a los animales y a las plantas.

Teté Latuf y otros...
Bariloche '56 - cupé Chevrolet |
Mi querido viejo hizo seis TC -en la época de oro-, una cupé Chevrolet de
Eduardo Rabbione de Mar del Plata - con un triunfo en la categoría-, la de
Teté Latuf que también está dentro de las estadísticas oficiales de muertos
en tiradas en ruta de ésta -aunque el dato es errado, no estaba probando-, y la
de su hermano Juan Carlos, un Chevrolet y otra cupé Ford, entre otras, allá por la década
del 50/60 y la "cafetera" -zonal-, hecha por profesores de cada área -talleres,
hojalatería y mecánica- y sus
alumnos de la ENET Nª1 -en todo los casos laburaste gratis-. Su mayor logro fue patentar
un invento "Patente nacional", un dispositivo de frenado para camiones.
Pero su principal virtud fue ser un buen tipo, muy educado, hombre de
palabra que privilegió la amistad y la solidaridad que el dinero por
sobre todas las cosas, algo que creo, modestamente, que pasó a mis hijas -sus
queridas nietas- y a mí -a pesar de mis rebeldías-, además de ésta pasión
por los fierros.

Certificado de Patente de
Invención nº 211.210 con su nombre, Ramón Israel Charnelli
del 31/10/77 |
Papá, hoy 1 de septiembre cumplís 78 años, hace escasos meses te
fuiste, ya venías con poca presión de aceite -viviste a fondo- y pocas ganas
de arrancar. Mamá te siguió veinte y pico de días después, otra fierrera que
nos hizo pasar más de un papelón con sus gritos hinchando por una marca o un
piloto, Gradassi, Traverso, Alcuaz o por los locales, Gallo, Tieri, Quique Melón,
Augusto González, Juansi Flores, Isidro, etc, etc, que vio correr en cada
carrera y en cada circuito que se le ocurrió ir.
No sé si te volveré a ver, tu Ford Falcon y el Chevrolet
'37 que tanto
atesoramos esperan en silencio, con los aviones en tu galpón, que yo pueda
aceptar que ya no estás, tal vez el tiempo pueda hacer que con Oscar
Alfredo -pavada de nombre, en el ambiente tuerca-, el "Baby" y/o
Miguel Ángel, -dos de sus otros hijos-, o el amor de mis
hijas Sabrina, Martina y Emilia, los hagamos vivir y gritar de
nuevo... y volvamos juntos a escuchar esa música que tanto nos gustó.
Gracias viejo... Papá... feliz cumpleaños!, es un simple tributo a tu amor,
"a Todos ellos."
Emilio Martín Charnelli.
Powerby©.
Donde
la pasión vive.
... .......
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