
12/05/05
4:22 pm.
"Ettore Bugatti"
Ettore Bugatti
comprobó la utilidad del automóvil como invento y vislumbró el futuro que le
depararía, como medio de transporte y como instrumento social.
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Ettore Bugatti |
Powerby©.-
Ettore
Arcos Isidoro Bugatti nació en Milán el 15 de septiembre de 1881 en el
seno de una familia de artistas. Su padre, don Carlo Bugatti fue un
exquisito diseñador y constructor de muebles finos que desarrollo su
actividad en el sofisticado ambiente de la nueva aristocracia industrial del
norte de Italia, en los inicios del Reino de la Italia de Vittorio Emanuele.
Rodeado desde su infancia de un ambiente donde se buscaba la excelencia y la
perfección, tanto él como su hermano Rembrandt un exquisito escultor de
miniaturas, asimilaron esa atmósfera que fue completada con la educación de
ambos en la Academia de Arte de Brera. Ettore, cuyo temperamento era, además
de artístico, aventurero, no siguió los clásicos pasos de un artista, para
lo cual había sido educado, sino que se lanzó a la aventura de lo que en
aquellos años fue un juego solo para pocos y ricos: el automóvil.
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Bugatti Type 35 - 1925 |
En honor a la verdad, en el campo de la ingeniería
automotriz, Ettore Bugatti no fue un inventor nato siendo, inclusive, muchas
veces acusado de plagio. Pero supo hacer converger tres factores que le
dieron el éxito: su búsqueda de lo exclusivo, la calidad de sus productos y
la capacidad de vender su propia imagen. Al respecto, él mismo se
autodefinía como "inventor, deportista, arquitecto, constructor de barcos,
ingeniero aeronáutico, jinete, ingeniera ferroviario y constructor de
autos". Vestido siempre con elegancia y con aire deportivo, muchas veces él
mismo diseñaba su ropa y acompañaba su imagen con la prepotencia y la
altanería típica de la burguesía del principio de siglo, haciéndose llamar
con gusto "Le Patrón", lo cual, si bien nos indica, su enorme ego, no opaca
su capacidad de creador en diferentes disciplinas, donde siempre supo
aplicar el buen gusto.
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Bugatti Type 59 |
Su primer intento como constructor de automóviles lo
realizó en 1899 con un particular triciclo que tenía un motor a nafta
independiente para cada rueda trasera. Con él, Bugatti se presentó en las
competencias locales saliendo victorioso en varias de ellas y quedando así
atrapado entre la magia del triunfo, la aventura de correr y la capacidad de
producir su propia máquina. Hacia el año 1900 decidió construir un automóvil
con cuatro motores, uno para cada rueda, resultando ser un fracaso. Pero ya
en mente tenía la idea de construir uno que alcanzara la mágica velocidad de
65 kph., aunque carecía de capital (fenómeno que le sucedería muchas veces
debido a su extravagante vida). De este modo debió recurrir a un noble amigo
de su padre, llamado Conde Gulinelli, para la construcción de un motor de
cuatro cilindros que fue expuesto en la Feria de Milán obteniendo la Copa
Ciudadana y más tarde la medalla del Club de Automóviles de París. Dicho
modelo realmente alcanzó la velocidad prometida, superando así en 16 kph a
muchos contemporáneos. Aquí aparece una de las características permanentes
de Bugatti: construir el auto más veloz del mundo. Para 1902 su fama llegó a
oídos del Barón Eugenio De Dietrich, quien tenía una fabrica de automóviles
en Niederdbronn, Alemania y le ofreció a Bugatti un suculento contrato por
siete años para trabajar en sus instalaciones, más un royalty especial por
los autos de carrera que fabricara. De esta manera Ettore se trasladó a
Alsacia donde se radicó definitivamente adoptando, más tarde, la ciudadanía
francesa. Esta relación terminó muy pronto en un conflicto a raíz del cual
Bugatti fue prácticamente echado de la empresa, pasando por ello un breve
periodo en Colonia donde trabajo para la Deutz Gasmotoren Fabrik como jefe
de ingeniería. Allí desarrolló un motor de cuatro cilindros monoblock, con
un simple árbol de levas a la cabeza y cilindros de diámetro chico y carrera
larga, obteniendo una marcha suave y sin los típicos traqueteos tan comunes
en era época. Su preocupación por la perfección lo llevó, inclusive, a
diseñar hasta las tuercas y bulones de sus productos.
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Bugatti Type 51 de carrera |
Hacia 1909 Bugatti, acompañado
por el que sería su corredor de autos preferido toda su vida, Ernest Friderich, decidió crear su
propia industria, para lo cual volvió a Estrasburgo instalándose en el
lujoso hotel París donde fijó sus oficinas de diseño a ingeniería. Apoyado
por los banqueros españoles de la familia De Vizcaya inauguró para la
Navidad del mismo año su fábrica en Molsheim, Alsacia. Sus primeras unidades
fueron modelos livianos con un pequeño motor de 1100 cc, pero que
desarrollaban la fantástica velocidad de 80 kph. Durante toda su vida sólo
produjo motores en versión cuatro, ocho y dieciséis cilindros (nunca de seis
o doce) pasando de escasos 1100 cc a bestias de 12.760 cc. Cabe recordar que
por esos años desarrolló un modelo para Peugeot llamado Bebe, con apenas
1,52 m entre ejes y equipado con un cuatro cilindros, que desarrollaba una
velocidad de 64 kph. De todas maneras para 1911 Bugatti era ya famoso, en
especial por su participación en Le Mans y el Gran Premio de Francia. Fue en
Le Mans donde Friderich, piloteando una Bugatti T13 blanca, una verdadera
miniatura comparada con los grandes motores que competían, obtuvo el segundo
puesto. En esta carrera sucedió un hecho que fue la base del prestigio de
Bugatti: La carrera se corrió un caluroso día de verano, cayendo las
máquinas una tras otra por efecto de la fatiga del material, llegando,
incluso, al extremo del accidente fatal del corredor francés M. Fournier.
Pero la pequeña Bugatti sorteó todas las dificultades sin problemas, merced
a su excepcional calidad constructiva.
Para 1914 la marca ya era internacional. Una Bugatti
Garros, también blanca, debutaba en Indianápolis conducida nuevamente por Friderich.
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Bugatti Type 50 |
Ese año, justo antes de iniciarse la Primera Guerra
Mundial, el complejo industrial Bugatti ya ocupaba 400 operarios, el 10% de
la población laboral local. Mas con el advenimiento del conflicto este quedó
paralizado. En ese momento ya se habían construido 5 máquinas de camera y
Alsacia estaba en peligro de ser un campo de batalla debido a que dicha
región había sido anexada por los Alemanes en la guerra franco prusiana. Así
comenzó un largo peregrinaje de Bugatti, su familia y tres de los autos
mencionados. Primero fueron a Francia, donde no fue bien visto pues lo
consideraban alemán. Volvió, entonces, a su ciudad de origen, Milán. Estando
en Roma ofreció un invento que había desarrollado en colaboración con
Garros: una ametralladora automática que sorteaba los pasos de la hélice.
Sin embargo, a los militares italianos no les interesó, por lo que se
dirigió a los Franceses, para lo cual nuevamente debió trasladarse a París
con su familia muñido de los planos del invento. Francia tampoco se
interesó. En ese tiempo Francia venía con una serie de reveses en sus
batallas aéreas, debido a que los motores de sus aviones eran de tipo radial
rotativo refrigerados por aire, que generaban una fuerza centrífuga
fenomenal. En cambio, los Mercedes en línea refrigerados por agua,
resultaban mucho mas estables en combate. Inmediatamente vio la oportunidad
que se le presentaba y desarrolló un motor de ocho cilindros en línea
refrigerado por agua que entregaba la módica potencia de 250 HP
adelantándose así en 5 años al primer ocho cilindros fabricado en la
industria. Como la potencia era insuficiente, adosó dos motores de este
tipo, obteniendo un conjunto dual que sumaba 500 HP y, entre los dos motores
colocados en forma de U, ubicó la ametralladora automática. Esa era la
solución que necesitaba la fuerza aérea francesa. Una de las características
y avance de ingeniería de este motor era que tenía tres válvulas para cada
cilindro, hecho que fue una verdadera innovación. Presentado el modelo en
las pruebas oficiales, fue testeado en presencia de un constructor de autos
norteamericano, Howard Marmon, miembro de la Misión Norteamericana en
Francia, quien inmediatamente se interesó por el motor y convenció a sus
colegas de que adquirieran su diseño y el servicio de su staff. Con el
primer cheque entregado por la Misión, Bugatti pudo deshacerse de la
embarazosa situación en que se encontraba, al pagar la larga estadía en el
lujoso Hotel de París, donde vivía. Esta sería una de las tantas angustias
económicas que viviría a lo largo de su camera como industrial. Para fines
del año 1917 la planta de Duesenberg en EE.UU producía dicho motor a un ritmo
de 20 unidades por día acoplándose inmediatamente a los aviones y entregado
en el acto a los franceses. Los hermanos Duesenberg quedaron impresionados
con el diseño de Bugatti y vieron la posibilidad de emplearlo en la
producción civil, siendo así como el ingeniero de planta King desarrollo el
conocido motor King Bugatti. De este modo, después de la guerra,
muchísimos modelos Duesenberg tuvieron tecnología proveniente de este motor
aeronáutico. Durante el conflicto, Duesenberg construyó más de 10.000
motores Bugatti a los que se sumaron las 5.000 unidades construidas por Bara
en Francia, lo cual le dio a Bugatti la solvencia económica necesaria para
reiniciar su industria.
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Bugatti Royale Type 41 |
Después de la guerra, Bugatti
con su habilidad, vendió licencias de sus motores a Crossley de Inglaterra, Diatto de Italia,
Panhard y Levassor de Francia y Rabag de Alemania. Hacia finales de 1919
Bugatti nuevamente se trasladó a Alsacia, donde a lo largo de los siguientes
20 años desarrolló una pequeña pero brillante industria de autos de carrera
y de lujo. La década de los años '20 fue para Bugatti su consagración en las
pistas, construyendo numerosas versiones de carrera, destacándose en la
Targa Florio corrida en Sicilia en 1925 con un modelo Type 35 la cual,
definitivamente, lo consagró como, el mejor constructor de automóviles de
alta performance.
Una de las características más destacadas y
personales de sus autos, además de su conocida parrilla en herradura, fue la
particular posición de los ejes de las ruedas. El eje delantero siempre
coincidía con la base del radiador, de manera que las ruedas sobresalían
pronunciadamente en el frente. Algo similar sucedía con el eje trasero, que
era llevado a su máximo extremo detrás del asiento posterior. Tales
características permitieron que sus versiones tuvieran esa notable
elegancia, al extenderse enormemente los guardabarros a través de sensuales
curvas, anulando prácticamente las presencias del duro estribo, convertido
así en un mero elemento de unión entre ambos. Hacia finales de la década, el
constructor de Molsheim redireccionó la construcción de autos deportivos
hacia modelos Touring, entrando así en su periodo más exquisito de creador
al iniciar su conocida serie Royale. Con ella, Ettore pretendía entrar a las
casas reales, crédito que estaba en manos de la Hispano Suiza y Rolls Royce.
Irónicamente sus deseos nunca fueron alcanzados debiendo conformarse con ser
proveedor de psicoanalistas y ricos comerciantes en ascenso dentro de la
sociedad europea.
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Bugatti Type 46 - 1930 |
El primer modelo con estas características fue una
coupé Type 50 donde Bugatti se adelantó en un par de años a los
constructores tradicionales al diseñar un modelo en líneas, si bien
conservaban el lenguaje de la década, aparecieron claras manifestaciones
aerodinámicas, las que se verían recién a mediados de la década siguiente.
En dicho modelo intervino como estilista y diseñador su hijo Jean. El modelo
pintado de negro y amarillo oro, desarrollaba una gran elipse sobre la panelería lateral, forma que sería otra de las características de los
Bugatti y que combinaba exquisitamente con las voluptuosas curvas de sus
guardabarros. Así mismo, los guardabarros posteriores aparecieron por
primera vez cerrados con los planos laterales verticales cegados.
La primera versión, Royale Type 41, fue concebida y
construida en 1929. Era un enorme roadster cuya distancia entre ejes era
nada menos que de 4,25 m. La verdadera escala de este modelo pasaba
desapercibida al verse el auto solo; pero referido a una figura humana sus
dimensiones adquieren enormes proporciones. Esta máquina estaba impulsada
por otra gran extravagancia, un motor de ocho cilindros en línea con 13000
cc de desplazamiento, tres veces la cilindrada de un Cadillac de entonces.
Dicho motor era la mitad del que Bugatti construyó para sus versiones
aeronáuticas en 1925, y alcanzaban una velocidad de crucero de 160 kph.,
ascendiendo su precio a U$S 30.000 de entonces {un equivalente de U$S
150.000 de hoy}. En un modelo Royale 41 estuvo interesado el rey Alfonso de
España pero, lamentablemente, su venta debió ser anulada debido que el rey
fue destronado en 1931. Comenzaría así una serie de fracasos en sus
aspiraciones reales. Ese modelo 41 100 finalmente debió pasar a manos de un
rico psicoanalista alemán llamado Dr. Fuchs.
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Bugatti Type 57 SC Atlantic Coupe |
Para 1934 Bugatti lanzó su serie Type 57, y entre
sus diversas carrocerías se encontraba la coupé Atlante y un Roadster cuyo
aspecto era una perfecta Avant Premier del Jaguar XK que nacería recién en
1949. Los motores de esta serie incluían modelos con compresor o
sobrealimentador lográndose potencias de 220 HP y una velocidad de 210 kph.
La edición Type 57 fue la más variada en modelos, presentándose además
versiones cabriolet y sedanes de 2 o 4 puertas, siendo una de las más
destacadas la versión 57 SC Atlantic Coupe, diseñada por Jean Bugatti, donde
se pueden ver una serie de adelantos en el diseño. En ella se eliminó el
clásico estribo; su parabrisas estaba fuertemente inclinado; las puertas
lucían forma irregular de batir inclinado; toma de aire interior en el techo
y bajo el parabrisas, guardabarros totalmente cerrados verticalmente salvo
las ruedas; la cabina, además de ser altamente aerodinámica, fue elaborada
con forma elíptica o de gota de agua; el radiador se cubrió con una parrilla
de alambre y un magnífico juego de curvas y contracurvas hicieron que el
modelo luciera realmente magnífico.
Pero durante el período comprendido entre 1920 y
1940 la familia Bugatti fue mucho más que constructora de autos, Molsheim
parecía un feudo alrededor del cual crecía la familia, tenía sus propios
viñedos donde elaboraba sus propios vinos y licores, tenia su propia granja,
su propio generador eléctrico y además dos museos, en uno de ellos se
exhibían las esculturas de su hermano Rembrandt muerto en 1916 y en el otro
sus autos más famosos.
Allí, además, no solo se concentraba la planta
industrial sino las oficinas y el estudio de proyectos, donde Ettore llegaba
muchas veces en bicicleta, (por supuesto diseñada y construida por él). En
cualquier circunstancia su figura era inmaculadamente limpia y pulcra y
además Molsheim contaba con una hostería adonde se alojaban gratuitamente
sus clientes, ya sea para hacer el service de sus modelos como para comprar
nuevas unidades. Desafortunadamente, cuando en 1936 una ola de huelgas
arrasó Francia, la planta de Molsheirn no fue una excepción, por lo cual
Ettore se puso furibundo y trasladó su oficina a París, no volviendo por
muchos años.
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Jean Bugatti & su Type 41 Royale 'Roadster Esders' |
Hacia 1939 no sólo se cernía la tragedia sobre
Europa sino también sobre su familia: el 11 de agosto de 1939 su hijo Jean
se mató en un accidente automovilístico, probando un modelo absolutamente
revolucionario, de diseño aerodinámico, construido para la competencia de
LeMans de ese año. Ocurrió frente a las mismas puertas de la fábrica, al
tratar de esquivar un cartero borracho en bicicleta. Esta muerte afectó
enormemente a Ettore, a lo que se sumó el inicio de la guerra y la ocupación
nazi de Francia. Como consecuencia, su planta industrial fue confiscada por
los invasores sin que por ello recibiese compensación alguna.
Consecuentemente se exilió a su país natal, Italia, la que era, a su vez,
aliada de Alemania. Durante esos años Don Ettore desarrolló una serie de
versiones para la post guerra, entre los que se destacaban modelos de
reducido tamaño, ideales para un mundo en reconstrucción. Sin embargo, los
mismos nunca llegaron a concretarse pues, finalizado el conflicto, él
prácticamente estaba en la ruina. Reclamó al gobierno francés la devolución
de la planta de Molsheim recurriendo a los tribunales, donde se ventiló la
mentira de que había sido expropiada con indemnización y que Bugatti había
sido un colaboracionista debido a su nacionalidad italiana. Estos cargos
injustos afectaron enormemente su salud y así, en la primavera de 1947
cuando debió presentarse en los tribunales competentes de Molsheim, al salir
de los mismos, le pidió a su chofer que lo llevara a ver su negada
propiedad. Allí, después de 10 años de ausencia, el abandono y las ruinas de
lo que fue su feudo, más el recuerdo de su hijo muerto, fue demasiada
emoción y tristeza. Don Ettore cayó en un colapso total, entrando en estado
de coma y muriendo en Paris el 21 de agosto de 1947. Irónicamente, un mes
antes, los tribunales devolvieron su propiedad a la familia. Molsheim y la
firma Bugatti ya nunca más volverían a ser lo que fueron en vida de "Le
Patrón".
La firma sobrevivió hasta 1954, año que cesó sus
actividades definitivamente, aunque convirtiéndose en mito y pasando a la
historia como muy pocas de sus contemporáneas.
MeCh
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Donde
la pasión vive.
... .......
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