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19/01/05 1:37 am.
"Veterano de preguerra"
El Delage
Tipo R de 1913 es un verdadero ejemplo representativo de la
historia automovilística en la que la marca del óvalo azul tuvo un
protagonismo fundamental, que habría de rubricar años después con modelos de
gran potencia y prestigio.
El Delage Tipo R de 1913 fue uno de los primeros vehículos de la marca de
Courbevoie, que había comenzado su actividad en 1905. Inicialmente, sus
coches iban propulsados por motores monocilíndricos De Dion pero al poco
tiempo la marca amplió la gama con unidades de 4 cilindros que se adquirían
en la acreditada casa Ballot. Cabe aquí una acotación poco recordada: Ballot
vendió al ingeniero argentino Horacio Anasagasti estos motores para
su vehículo allá por la década del ´10, que le permitió montar la primera
fábrica de automóviles de nuestro país, la cual lamentablemente desapareció
luego de construir medio centenar de unidades.
Desde el comienzo, los Delage -sencillos, pero muy bien construidos-
tuvieron una excelente aceptación. El negocio aumentaba con rapidez y Louis
Delage optó también por fabricar sus propios motores. Si bien comenzó
construyendo bajo licencia los Ballot tipo 4 cilindros G3, éstos empezaron a
instalarse en los tipo R a partir de la séptima serie. En tanto, el modelo
que presentamos en esta nota es de la novena serie.
El propulsor Ballot ubicado en posición delantera longitudinal es un
monobloque ciego con 8 válvulas alineadas a un costado, alimentado por
carburador ascendente Claudel y encendido a magneto de alta tensión; una
mecánica característica de aquellos años que precedieron a la Gran Guerra.
Es un motor elemental, de 4 cilindros en línea y cigüeñal sobre dos apoyos
pero bien realizado, que incluso incorpora el engrase a presión con bomba en
el cárter. Su cilindrada de litro y medio resultaba más bien exigua para
aquel tiempo y tan sólo rendía unos 14 CV reales. Pero este aspecto se
justifica debido a que aquellos primeros Delage tenían carácter utilitario.
Con el correr de los años, Delage pasó a ser una marca de coches de gran
lujo, velocidad y potencia, muy famosa a nivel internacional.
Las medidas de diámetro y carrera de cada cilindro son de 65 x 110 mm y la
cilindrada exacta es de 1.456 cc. El embrague de cono, muy simple, da paso a
la caja de cambios con cuatro marchas y retroceso que por entonces ya tenía
el mando en H. La transmisión hasta el eje posterior se realiza por un eje a
cardan.
El vehículo carece, naturalmente, de arranque automático y de toda la
instalación eléctrica. Pero actualmente, si se lo prueba, no presenta
dificultades para ponerlo en marcha. Basta con abrir los grifos de aceite y
combustible (los depósitos respectivos están delante del tablero) y
comprobar que el combustible cae por su propio peso hasta llenar el
carburador. Luego, se atrasa un poco la chispa del magneto Nilmélior de alta
tensión y se gira con decisión la manivela. A las dos o tres vueltas, el
motor comienza a sonar y todo está listo para disfrutar de un paseo.
El puesto de conducción es cómodo y relajado, se disfruta de una excelente
visibilidad. Los mandos del Delage son escasos, naturalmente, pero están
bien dispuestos para conducir el vehículo. Los embragues de cono forrados en
cuero sueltan muy rápido por lo que hay que mover el pie con delicadeza para
no salir dando brincos. La caja de cambios contiene excelentes piñones de
dientes rectos, de manera que la sincronización radica en el tacto y el oído
del conductor. Todo es cuestión de práctica y habilidad para engranar las
marchas sin dificultades.
A la hora de detener el auto, los frenos mecánicos y mandados por varillas,
aunque no son muy buenos, alcanzan a pararlo. Actúan directamente sobre las
ruedas traseras y la palanca es manual directamente sobre la transmisión,
mientras que la dirección funciona mediante un sistema elemental de sinfín y
sector. El engrase, como queda expresado, es a presión por bomba, con cárter
seco y depósito auxiliar. En tanto, la refrigeración es por agua a
termosifón.
Sobre el resto de los órganos puede decirse que siguen las mismas pautas de
sencillez y eficacia. De la suspensión se encargan cuatro ballestas
semielípticas. El conjunto se completa con la carrocería tipo spyder para
dos plazas, una de las versiones estándares que ofertaba el catálogo de la
marca y que era realizada en serie por el maestro Repusseau. Por tratarse de
un vehículo eminentemente utilitario, resulta notable su excelente acabado
artesanal que, además, luce un diseño simpático y atractivo. La estructura
muestra un chasis de acero estampado con largueros longitudinales unidos por
puentes transversales.
La marcha normal de crucero es de unos 50 km/h y cabe decir que el
comportamiento en la ruta de este vehículo, debido a la sencillez de su
mecánica, le confiere una fiabilidad y resistencia deseada por otros más
modernos. Incluso aguanta mejor el paso del tiempo por la simpleza de sus
órganos mecánicos. Cuando se quiere acelerar a fondo se puede alcanzar los
70 km/h, velocidad más que respetable para un modelo de 1913. Trepa las
cuestas del camino en forma admirable mientras que sus ballestas absorben
las irregularidades del terreno. El sonido del motor resulta moderado bajo
la sordina del escape, sin faltar el clásico ruido de los pistones
realizando su trabajo.
Detalles como los faros a carburo, las estrechas ruedas de rayos de madera
con neumáticos de retalón y los vastos
guardabarros caracterizan a este modelo, al igual que aquellos de los
primeros tiempos del automóvil.
El consumo del Delage es de unos 12 litros cada 100 km, cifra muy aceptable
para un vehículo de esa época, ya que por entonces muchos coches poseían
motores de mayor cilindrada, eran más potentes y, como consecuencia de eso,
consumían más combustible.
En síntesis, este Delage es un verdadero ejemplo representativo de la
historia automovilística en la que la marca del óvalo azul tuvo un
protagonismo fundamental, que habría de rubricar años después con modelos de
gran potencia y prestigio.