
26/8/04 11:48 am.
"30 años de récords"
El Porsche 911
Turbo alcanza la treintena en plena forma y lanza al mercado el 911
Turbo S, la evolución del primer deportivo
turboalimentado que logró saltar de las pistas a la calle.
Powerby© .- Esta historia
comienza así, durante la década de los 70, era el deportivo de
calle más rápido. Se trataba del primer “turbo” que rodaba por
el asfalto, lejos de las pistas de competición. Nadie hasta
entonces se había atrevido a “domar” una de estas mecánicas, que
sólo se utilizaban en las carreras: eran frágiles,
extremadamente sensibles y se las consideraba impredecibles.
Pero Porsche quería uno de estos trepidantes corazones para su
mítico 911.
París fue el escenario elegido para
mostrar el nuevo modelo, el año 1974 era un coche de calle con un motor
de 260 CV capaz de circular a 250 km/h rompía todos los esquemas. De
hecho, ningún deportivo de la época conseguía seguir su ritmo.
Pasaron los años, pero Porsche siguió
preparando su rutilante estrella: llegaron versiones aún más potentes,
se pasaron a la técnica biturbo, apostaron por la tracción total,
probaron los disco de freno cerámicos... A la vez, su aerodinámica se
iba puliendo en los túneles del viento de la marca.
Así,
para el año 2004, tienen listo otro “recordman”: el 911 Turbo S. De sus
260 CV originales ha pasado a los 450 CV, consigue una velocidad punta
de 307 km/h (57 km más que su predecesor) y en el 0 a 200 km/h (“la
disciplina reina” para Porsche) marca un impresionante 13,6 segundos.
Los “turbos” en 1970, eran unas mecánicas
reservadas exclusivamente a la competición. Para conseguir adaptarlos a
los coches de calle, Porsche tuvo que trabajar duro.
Para empezar, estos motores presentaban
poca potencia y aceleración a bajo régimen. Porsche optó por regular la
presión de la sobrealimentación mediante una válvula de bypass. Aun así,
los conductores notaban un cierto retraso en la entrega de la potencia
(lo que se conoció durante años como “turbo lag”). No fue fácil
controlar este retardo; de hecho, pasaron 21 años hasta que lo lograron:
fue en 1995, con la incorporación de dos pequeños turbocompresores, en
lugar de uno más grande. La tecnología biturbo respondía más rápida
y de forma mucho más homogénea.
Con
controlar la entrega de potencia no había terminado el trabajo. Tenían
que lograr que el coche no se quedase “desbocado”. Por ello, no dudaron
en adoptar tecnología hasta entonces sólo utilizada en el mundo más
racing: llegaron los discos autoventilados, las pinzas de aluminio, la
tracción total...
Y, por si no hubiera bastante trabajo en
los talleres, los responsables de Porsche también se tuvieron que
"hamacar" bastante en los despachos. Al principio, sólo pretendían
realizar una pequeña serie de vehículos Gran Turismo derivados de la
competición, pero el reglamento de la época les obligaba a fabricar 400
unidades para su homologación. ¿Cómo lograrían vender tantos coches a
pilotos profesionales? Era prácticamente impensable, por lo que
decidieron utilizar un coche de carreras, dotarlo de algunos detalles de
confort y comercializarlo como un auto de calle y listo..!
Sin embargo, la fortuna estaba de su
parte: en 1974, se aumenta el peso mínimo exigido a los GT en
competición. Porsche aprovechó el momento. No se conformaron con poner
algunos elementos de confort a un coche de competición, sino que
desarrollaron desde cero un lujoso deportivo de altas prestaciones.
Porsche acapara 16 victorias en la que es
considerada la prueba de resistencia automovilística más dura del mundo,
las 24 Horas de Le Mans (es el constructor con más victorias). Este
abrumador palmarés no hubiera sido posible sin la llegada del 911 Turbo.
Muchas de las versiones que se han vendido de este modelo –sobre todo a
partir del año 2000- llevan el corazón de alguno de los ganadores de
esta competición.
Estos
modelos también se han atrevido con los rallys. Han participado en el
Rally París-Dakar. En 1986, un 911 dotado de motor biturbo consigue
llegar el primero al senegalés Lago Rosa (la meta de este maratón
automovilístico).
El 911 Turbo no sólo ha luchado contra
el cronometro. En sus 30 años de historia, ha logrado reducir sus
consumos en un 18 por ciento y sus emisiones contaminantes en un 13 por
ciento, etc. Solo Dios sabe aun lo que nos puede brindar.
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