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El Dauphine, cuya
denominación inicial iba a ser la de Corvette, se presentó mundialmente en
el Salón de Ginebra de 1956, la Regie de este modo situaba un coche medio
entre el 4CV y el Fregate. La primera versión en ver la luz fue la R-1090.
En esos primeros meses varias unidades se sometieron a prueba en
Norteamérica y en Guinea bajo extremas condiciones.
El éxito del Dauphine en
el mercado europeo no se hizo esperar, y pronto la Regie ampliaba la gama
con el R-1091, comercialmente conocido como Dauphine-Gordini; una versión
potenciada preparada por Amadee Gordini que destacaba por sus buenas
prestaciones. Al modelo original se le había incorporado una nueva culata y
colectores, así como un cambio de cuatro relaciones en lugar de las tres del
R-1090.
En 1958, la gama sigue
ampliándose con nuevas versiones, al Gordini le complementa el Ondine
(R-1090 A) en 1961, el Dauphine de competición (R-1093) en 1962, el Dauphine
con carburador Zenith (R-1094) en 1964 y un nuevo Gordini más potente
(R-1095) en ese mismo año.
El mercado norteamericano fue otro de los
objetivos del Dauphine, siendo exportado por la Regie a finales de los '50,
con un precio competitivo y la etiqueta de utilitario. El Dauphine aterrizó
en el mercado americano ganándose pronto fama de sencillo y endeble, frente
a la enormidad y la dureza de los modelos de la época.
El R-1093 preparado por Gordini pronto
destacó en algunas de las clásicas pruebas deportivas europeas: venciendo en
su categoría en la Mille Miglia de 1956, en el Tour de Corse y el Rally de
Montecarlo del 58 y en la Lieja-Roma-Lieja de 1959 entre otras pruebas.
En nuestro país llegaron a fines de la década del ´50
una serie de Renault
Dauphine como un anticipo de lo que luego se produciría en la Argentina.
En julio de 1960 nació el primer
Renault nacional -el Dauphine-, de la planta de Industrias Kaiser Argentina, de líneas agradables y aerodinámicas, con buena capacidad para
los pasajeros y excelente rendimiento. El Renault Dauphine y el Gordini fueron
dos de los mejores vehículos de la década del '60 en nuestro mercado.
Estaba equipado con un motor Ventoux
de 4 cilindros, caja de tres marchas y tenía un consumo de 6,7 litros cada 100
kilómetros. De este modelo se produjeron 536 unidades. La potencia alcanzaba a
los 31 HP, desarrollando una velocidad de 115 km/h. Era una excelente opción
para el usuario del auto chico, con cuatro puertas y un amplio baúl delantero.
De allí, en 1963 Renault produjo el Gordini que completaba la
gama de la fábrica con caja de 4 marchas y 36 HP, siendo su velocidad final de
130 km/h y su consumo de 7,2 litros cada 100 kilómetros. De este modelo se
produjeron en la planta de Santa Isabel 34.565 unidades culminando en la década
del ´70 con el 850 cc, que era una versión especial del auto con ruedas caladas
y volante de madera.
En Europa, el Dauphine sirvió de base para un
modelo destinado a un público minoritario, en el que primaba la estética, el Floride (Posteriormente mejorado bajo el nombre de Caravelle), diseñado
sobre la plataforma del Dauphine y con la misma base mecánica del motor
Ventoux.
La aparición de nuevos competidores de
concepción similar como el Simca 1000 obligó a la Regie a buscarle
sustituto, y este no sería otro que el Renault 8, que basó su éxito en
mejorar las cualidades del Dauphine.
El Dauphine iniciaba un lento declive
hasta desaparecer definitivamente del catálogo de la Regie en 1968, en ese
momento Renault ya ofrece una gama renovada: con el R-4, R-8, R-10 y R-16
como modelos más destacados. El Dauphine también se fabricó en Brasil
por Willys y en Italia bajo licencia por Alfa Romeo.
Entre los pilotos que llevaron a la
victoria a los Renault Gordini y al 1093, se destacan Gastón
Perkins, los hermanos Guimarey, Juan Pedro García, Kurt
Delfosse, Osvaldo Antelo, Eduardo Copello y Carlos Ruesch, entre
otros.
El Mago
Oreste Berta, en forma particular con Eduardo Copello,
asombraron cuando presentaron una unidad especial de 1.000 cc en
una carrera de Turismo Carretera en el autódromo de Buenos
Aires, en la cual estuvo en punta la primera vuelta hasta
experimentar fallas mecánicas.
Hoy pueden verse
algunos de éstos ejemplares compitiendo en categorías
promociónales solos o contra sus archirivales, los Fiat 600 y
los Citroen 3CV, y circulando a lo largo y ancho de la República
Argentina en estado original y restaurados, destacando que hay
clubes que nuclea a sus orgullosos poseedores.